Podemos Cantabria

HostelErría: El plan de futuro de Cantabria

HostelErría: El plan de futuro de Cantabria

Rosana Alonso

Luis del Piñal, responsable de acción institucional y municipalismo de Podemos Cantabria.

Cuando se tiene talento no hace falta explayarse mucho para describir una realidad. Con una palabra, o dos, según se mire, describía el genial Ansola el futuro de nuestra comunidad el mes pasado en una de sus viñetas: “HostelErría”. Y es que, parece que cada vez tenemos más asumido para lo que ha quedado Cantabria, para ser el Benidorm del norte peninsular. Un gran resort de vacaciones para nuestros vecinos del oriente y gentes de la capital del reino. Una costa hormigonada donde no harán falta grandes esfuerzos para llegar al mar, pues todos los apartamentos estarán en primera línea.

En esa dirección van todas las propuestas del Gobierno de Cantabria o, irían, si al menos tuvieran un plan y no dieran palos de ciego. Como me comentaba una antigua sindicalista de esta comunidad la semana pasada, no sería mal plan, aún sin compartirlo, el comenzar a invertir en balnearios, centros de ocio y otros servicios de calidad, teniendo en cuenta cómo irán aumentando la edad media del país, las temperaturas medias y cómo eso atraerá a la gente al fresco norte… ¡Lo que sea! Pero ni eso, ni para vender nuestra comunidad al mejor postor parece que tengan estrategia alguna. Se limitan a dar bandazos para buscar el pan para hoy sin importar que pueda significar hambre para mañana.

Y es que, es más que triste la ausencia de un Plan Industrial que haga de nuestra comunidad un lugar con futuro, pero con un futuro de verdad, en el que poder vivir y poder construir un proyecto de vida. Donde los jóvenes podamos desarrollar carreras profesionales y el título universitario no venga acompañado de un billete de avión. Nos echamos las manos a la cabeza con la despoblación, sin pararnos a pensar que esta gente está convirtiendo nuestra querida tierruca en un geriátrico. Esta semana conocíamos que en los últimos cuatro años se habían perdido 2.239 alumnos, un descenso del 13,5%. Terrorífica combinación la baja natalidad con la alta emigración, que dibuja un negro futuro para nuestra comunidad.

Aprovechando la mala situación económica, la desesperación de la gente en paro, nos venden ahora su nuevo proyecto estrella: El super puerto (el mensaje de super puerto ha calado, yo lo cambiaría) de San Vicente. “Dará trabajo” dicen, y a partir de ahí el que defienda que es una aberración, que no responde a los intereses de la zona, parece que está en contra del progreso. No señores, el problema es que vuestro concepto de progreso dista mucho del nuestro. Y, un puerto que probablemente destrozará un Parque Natural no es progreso, es un atentado medioambiental. Justificadlo como queráis, alguno os acabará creyendo, como ya hicieron con el puerto de Laredo, el cual tras casi una década de su construcción no tiene completos ni un tercio de los amarres. Barcos, por otro lado, que son pocos más de los que ya estaban en el viejo puerto, con 90 millones de euros de diferencia. Y hoy nos intentan vender, de nuevo, que hay una necesidad de más amarres, esta vez en San Vicente. Parece que se van acabando las formas originales de destruir Cantabria.

Y es que parece ser que lo importante es construir, da igual el qué o quién lo vaya a utilizar. Hacen creer que hay una necesidad imperiosa de nuevos amarres a pesar de que no haya ningún indicio de ello, de la misma forma que nos hacen creer que se necesita nuevo suelo industrial (como en Las Excavadas), cuando lo único que vemos en los polígonos de alrededor son solares vacíos. Tenemos un Gobierno que ha olvidado completamente que lo importante no es el continente, sino el contenido.

Ahora ven imprescindible la construcción de lo que llaman un Centro Logístico, el Llano de la Pasiega. Es importantísimo y ha de construirse ahí, pero ni han preguntado si realmente es lo que necesitan a su principal beneficiario. ¿Qué más da? Están por encima de ello. ¿Y a los vecinos? Pues tres cuartas partes de lo mismo, saben que algo van a hacer en la mies, pero nadie se ha molestado en escucharlos ni mostrarles lo que van a hacer. Ahí el Gobierno Autonómico podría aprender del Ayuntamiento de Santander, grandes expertos en hacer infografías y después no construirlas (¡qué menos mal, para una vez que hacen algo, aunque sólo sea un carril bus con aires de grandeza, camino va de costarles la alcaldía después de 80 años!).

Lo que sí que hay que reconocerles es la casualidad, como recordaba un vecino afectado por las obras del Llano de la Pasiega, de que todas estas obras se vayan a empezar a construir en 2019, tras las elecciones. Ya sea la mina de los huevos de zinc; el super puerto, que va a ser muy grande y a su vez ni se va a notar o el centro logístico que todo el mundo pide, pero del que nadie sabe nada. Recuerdan a aquellos carteles escritos en un azulejo, típicos de bares con palillos, servilletas y serrín en el suelo que citan “en este bar se invita dos veces: ayer y mañana”.

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