Podemos Cantabria

DONDE LAS DAN LAS TOMAN

DONDE LAS DAN LAS TOMAN

DONDE LAS DAN LAS TOMAN

Verónica Ordóñez

Verónica Ordóñez. Diputada portavoz de Podemos Cantabria

Decía hace poco en una entrevista la Presidenta del Parlamento de Cantabria, Dolores Gorostiaga, que una de las primeras cosas que la enseñaron cuando se comprometió con su partido es que tenía que tener en cuenta que cuando salía a hablar no salía ella, sino que estaba hablando el Partido Socialista. Continuaba diciendo que había que estudiar, prepararse los temas y desde luego no perder nunca el respeto hacia al adversario ni el respeto a la institución en la que estabas. Y concluía diciendo que esta legislatura hay cosas que han cambiado: la forma de expresarse, la forma de dirigirse hacia el resto de la cámara, el lenguaje y a veces la falta de respeto. Y lo decía, tratando de asociar la entrada de mi grupo político a una dinámica negativa e incluso irrespetuosa con la Institución.

Pero nada mas lejos de la realidad. Hagan memoria. O busquen en la hemeroteca. ¡O pregúntenselo al señor Cagigas! La pasada legislatura, en la que únicamente tenían representación los partidos tradicionales, el clima era infinitamente mas bronco que esta legislatura. ¡Recuerden que populares, socialistas y regionalistas llegaron a tal nivel de crispación que llegaron a firmar un acuerdo de buena voluntad para alejarse de la infinidad de “tanganas” que se organizaban en los plenos!

José Antonio Cagigas es recordado como el Presidente de la austeridad. Desde no poner la calefacción hasta apagar las luces, e incluso carteles en los servicios instando a controlar el agua de las cisternas. Es habitual oír comentarios acerca de esto en el Parlamento. Algunos jocosos, otros indignados. Algunos, incluso aliviados por no seguir pasando frío durante los inviernos dentro de los despachos. Actitud severa respecto al gasto que también desarrollaba en la moderación de los debates. El Presidente maestro le denominaban los medios. Dirigía los debates con aire docente, regañando a los diputados por sus comportamientos. A todos los diputados. Incluso a los de su grupo parlamentario. ¿Recuerdan cuando le dijo a Iñigo Fernández que tenía mucho ego?

Afortunadamente, la dinámica parlamentaria de esta legislatura está muy lejos de ese clima de confrontación. Son mas habituales los consensos y los debates serenos que los debates hoscos. Solo hay que revisar los diarios de sesiones o la videoteca para comprobarlo.

Cierto es que sigue habiendo debates broncos. En cierto modo es lógico cuando de lo que estamos hablando es de la convicción de que nuestras diferentes posturas son singularmente las mejores para el bienestar de la ciudadanía. Pero es cierto que a veces nos pasamos de intensidad. Nos pasa a todos en algún momento. A todos, sin excepciones. En esos momentos, el rol de la Presidencia del Parlamento se erige como una pieza clave, por lo que es fundamental que ésta, que ejerce la función de moderadora del pleno, reúna las capacidades necesarias para desarrollarla y, casi más importante aún, tenga la voluntad de ejercerla de manera ejemplar, de manera imparcial.

El pasado lunes vivimos uno de esos momentos plenarios desagradables. Y una vez más la Presidenta del Parlamento no supo estar a la altura de las circunstancias. Ante una queja que formulé en nombre de mi grupo por considerar que estaba moderando el debate con parcialidad, su respuesta fue que “donde las dan las toman”. Con sorna. Con chulería. Quien tiene como condición de su cargo la obligación y la responsabilidad  de dirigir las sesiones con ecuanimidad y neutralidad, volvió a ponerse la camiseta socialista en el sillón de la Presidencia, ejerciendo un rol político en vez de institucional. Donde las dan las toman. Esa fue la justificación de su actuación. Ningún argumento que negase la parcialidad o la justificase.  Un único argumento para justificar la diferencia de trato ante una misma actuación de una diputada de su partido y uno del mío: donde las dan las toman. Actuó, de nuevo, como una diputada más del grupo socialista, no como requiere su condición de Presidenta. No como requiere y merece.

Es cierto que somos muy directos en las intervenciones. Que traemos al Parlamento el lenguaje del pueblo. Seguro que somos vehementes. No lo niego. Es la convicción la que nos mueve. Un sentimiento intenso. Y cierto es que gesticulamos. Es porque no sabemos mantenernos indiferentes ante lo que nos indigna. No podemos ocultar cuando algo nos duele. Se nota. Sentimos. Pero sentimos como siente cualquiera a la que la situación de esta tierra le indigna. Lo que no hacemos es reírnos y mofarnos del que siente, ni, mucho menos, tratamos de acallarle porque estamos aquí por ellos y para ellas.

No debe olvidar tampoco la Presidenta que somos representantes del pueblo y si nos calla a nosotros, si se ríe de nosotros, también se lo hace a ellos.

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